Después de algunas horas que para mi fueron eternas, te llevaron a la habitación. Venías en una especia de charola que era tu cuna durante tu estancia en el hospital.
Llegó la enfermera contigo y te levantó. Me moría de las ganas de poderte cargar por primera vez y cuando te tomé entre mis brazos sentí una felicidad aún mayor a la que en ese momento me invadía.
En ese momento el tiempo se detuvo, no había nada a mi alrededor, sólo nos mirábamos a los ojos y nada mas importaba. Esos instantes fueron mágicos en los cuales nos compenetramos, ahí estabas, esa persona adorada por la cual mi vida estaba cambiando de la mejor manera posible. Me quedo corto en palabras para explicar lo que sentí en esa mirada tuya.
Al poco tiempo llevaron a tu mamá a la habitación y te dio de comer. También, para los 2 fue una gran experiencia. Compartir contigo ese momento nos encantó.
Al poco tiempo te llevaron a dormir y nos disponíamos a descansar para al día siguiente, domingo, esperar a todos los visitantes y seguir con la aventura.
Siendo padre
miércoles, 30 de mayo de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
Y Naciste!
Luciana, finalmente llegó el día de tu alumbramiento.
No puedo expresar con palabras todas las emociones que se presentaron en ese momento.
Pero vamos por partes, me gustaría comenzar por las semanas previas a tu nacimiento.
El mes de febrero en mi trabajo fue muy ajetreado. Tenía proyectos y pendientes que debían ser resueltos, por lo que lo mejor para mí era que nacieras a la semana 40. O sea, alrededor del 9 de marzo como incialmente estaba programado.
Ana sentía mucha incomodidad porque estabas creciendo mucho y además de que pateabas constantemente! Varias veces vimos como te ibas moviendo dentro de la panza de tu mamá e ibas cambiando de posición.
Entonces en la cita con el doctor nos dijo que a partir de la semana 37 podrías ya nacer. Yo quise que esperáramos lo más posible y decidimos decidirlo en la 38, al 22 de febrero. A esa cita yo no pude llegar por la carga de trabajo que tenía y tuve que esperar a que me dijera Ana Laura el resultado de la misma.
Así que nos vimos por la noche y me dijo que el doctor recomendaba que el sábado 25 fuera el momento de que vinieras completamente a este mundo.
A partir de ese momento todo transcurrió muy rápido. El jueves siguiente yo avisé en mi trabajo y el viernes decidimos ir Ana y yo a cenar para celebrar que a partir del día siguiente nuestra vida cambiaría para bien. Tu llegarías a iluminar nuestros corazones!
El sábado por la mañana nos despertamos y nos alistamos para ir al hospital. Yo había quedado con mis papás de ir a desayunar para tomar las cosas con calma y platicar. Pero como podrás irlo viendo conforme vayas creciendo tu mamá nos es muy puntual que digamos, y entonces de las 9AM que ibamos a salir fue media hora después que partimos.
Al llegar al hospital también demoraron con la admisión, así que fue hasta alrededor de las 10.30 que me fui a desayunar, aunque había un pequeño detalle; a las 11.30 me pedían que regresaramos para estar listos en recibir al doctor.
Salimos volando a desayunar y pedimos que nos atendieran rápido, desayunamos en 15 minutos y volvimos alrededor de 11.40, justo el momento de escuchar al doctor para explicarnos en que iba a consistir el procedimiento para traerte con nosotros. A Ana se la llevaban a las 12 del día y después de una media hora me llamarían para yo mismo entrar a la sala de operaciones y ver tu nacimiento.
Y así fue, a las 12 Ana se fue al quirófano y yo me quedé con tus abuelos en el cuarto. Y así pasaron los minutos, yo me sentía tranquilo pero ansioso por verte. A las 12.30 no pasó nada, nadie vino por mí ni me dijeron nada y esperamos. Pero alrededor de las 12.40 entró un enfermero a decirme que debía estar inmediantamente en la sala de operaciones porque ya ibas a nacer, ¿Pero cómo si no me habían dicho nada? y solo decía que a la enfermera se le había olvidado. ¡Imagínate! En fin, me cambié como pude y fui corriendo tras el, no sin antes dejarle mi cámara para poder fotografíar el momento. Entramos a la sala y vi a Ana recostada, solo se veía su cara y la noté tranquila. Al fondo y detrás de unas sábanas se encontraban los doctores afanosamente trabajando para que pronto pudieras ver la luz.
Eran alrededor de las 12.45 horas y me dijeron "Prepárate que ahí viene" y yo me quedé listo con mi cámara para captar el momento, Ana sintió unos jalones y poco a poco fui viendo tu cara salir de una masa gelatinosa que era la placenta. Fue súbito, noté como te sorprendiste de salir al mundo, te quitaron el cordon umbilical que te rodeaba el cuello y luego sacaron todo tu cuerpo. Fue increible verte con esa cara de sorpresa y para mi fue una gran felicidad. Cortaron tu cordón y te llevaron a pesar y limpiar. Al poco tiempo te trajeron de nuevo al quirófano y te recostaron junto a Ana, ella estaba más que conmovida y yo, yo solo presenciando el momento más importante que he vivido. Que alegría, fue indescriptible.
Finalmente me dijeron que en un momento más te llevarían a los cuneros para que toda la familia te viera. Así que salí de la sala y me dirigí al cuarto para avisarle a todo mundo que ya estabas en este mundo con nosotros.
Todo mundo salimos corriendo a verte y fue un momento de éxtasis para toda la familia. Te vieron con tanta alegría, como añoranza de por fin tenerte. Todos nos sorprendimos de las manos y pies tan grandes que tenías y tu cara viendo para todos lados. Estabas bien despierta y contenta de estar ahí, conociendo al mundo.
Para mi fue el mejor momento de mi vida. Las alegrías y emociones continuarían, pero eso te lo contaré despues.
Te amo.
No puedo expresar con palabras todas las emociones que se presentaron en ese momento.
Pero vamos por partes, me gustaría comenzar por las semanas previas a tu nacimiento.
El mes de febrero en mi trabajo fue muy ajetreado. Tenía proyectos y pendientes que debían ser resueltos, por lo que lo mejor para mí era que nacieras a la semana 40. O sea, alrededor del 9 de marzo como incialmente estaba programado.
Ana sentía mucha incomodidad porque estabas creciendo mucho y además de que pateabas constantemente! Varias veces vimos como te ibas moviendo dentro de la panza de tu mamá e ibas cambiando de posición.
Entonces en la cita con el doctor nos dijo que a partir de la semana 37 podrías ya nacer. Yo quise que esperáramos lo más posible y decidimos decidirlo en la 38, al 22 de febrero. A esa cita yo no pude llegar por la carga de trabajo que tenía y tuve que esperar a que me dijera Ana Laura el resultado de la misma.
Así que nos vimos por la noche y me dijo que el doctor recomendaba que el sábado 25 fuera el momento de que vinieras completamente a este mundo.
A partir de ese momento todo transcurrió muy rápido. El jueves siguiente yo avisé en mi trabajo y el viernes decidimos ir Ana y yo a cenar para celebrar que a partir del día siguiente nuestra vida cambiaría para bien. Tu llegarías a iluminar nuestros corazones!
El sábado por la mañana nos despertamos y nos alistamos para ir al hospital. Yo había quedado con mis papás de ir a desayunar para tomar las cosas con calma y platicar. Pero como podrás irlo viendo conforme vayas creciendo tu mamá nos es muy puntual que digamos, y entonces de las 9AM que ibamos a salir fue media hora después que partimos.
Al llegar al hospital también demoraron con la admisión, así que fue hasta alrededor de las 10.30 que me fui a desayunar, aunque había un pequeño detalle; a las 11.30 me pedían que regresaramos para estar listos en recibir al doctor.
Salimos volando a desayunar y pedimos que nos atendieran rápido, desayunamos en 15 minutos y volvimos alrededor de 11.40, justo el momento de escuchar al doctor para explicarnos en que iba a consistir el procedimiento para traerte con nosotros. A Ana se la llevaban a las 12 del día y después de una media hora me llamarían para yo mismo entrar a la sala de operaciones y ver tu nacimiento.
Y así fue, a las 12 Ana se fue al quirófano y yo me quedé con tus abuelos en el cuarto. Y así pasaron los minutos, yo me sentía tranquilo pero ansioso por verte. A las 12.30 no pasó nada, nadie vino por mí ni me dijeron nada y esperamos. Pero alrededor de las 12.40 entró un enfermero a decirme que debía estar inmediantamente en la sala de operaciones porque ya ibas a nacer, ¿Pero cómo si no me habían dicho nada? y solo decía que a la enfermera se le había olvidado. ¡Imagínate! En fin, me cambié como pude y fui corriendo tras el, no sin antes dejarle mi cámara para poder fotografíar el momento. Entramos a la sala y vi a Ana recostada, solo se veía su cara y la noté tranquila. Al fondo y detrás de unas sábanas se encontraban los doctores afanosamente trabajando para que pronto pudieras ver la luz.
Eran alrededor de las 12.45 horas y me dijeron "Prepárate que ahí viene" y yo me quedé listo con mi cámara para captar el momento, Ana sintió unos jalones y poco a poco fui viendo tu cara salir de una masa gelatinosa que era la placenta. Fue súbito, noté como te sorprendiste de salir al mundo, te quitaron el cordon umbilical que te rodeaba el cuello y luego sacaron todo tu cuerpo. Fue increible verte con esa cara de sorpresa y para mi fue una gran felicidad. Cortaron tu cordón y te llevaron a pesar y limpiar. Al poco tiempo te trajeron de nuevo al quirófano y te recostaron junto a Ana, ella estaba más que conmovida y yo, yo solo presenciando el momento más importante que he vivido. Que alegría, fue indescriptible.
Finalmente me dijeron que en un momento más te llevarían a los cuneros para que toda la familia te viera. Así que salí de la sala y me dirigí al cuarto para avisarle a todo mundo que ya estabas en este mundo con nosotros.
Todo mundo salimos corriendo a verte y fue un momento de éxtasis para toda la familia. Te vieron con tanta alegría, como añoranza de por fin tenerte. Todos nos sorprendimos de las manos y pies tan grandes que tenías y tu cara viendo para todos lados. Estabas bien despierta y contenta de estar ahí, conociendo al mundo.
Para mi fue el mejor momento de mi vida. Las alegrías y emociones continuarían, pero eso te lo contaré despues.
Te amo.
jueves, 12 de enero de 2012
Luciana
Ya tenía tiempo de no escribirte. Tantas cosas han pasado desde la última vez. Me enteré que ibas a ser una preciosa niña. Te he visto patear y moverte dentro del cuerpo de tu madre. He sentido tu corazón. He compartido tu ultrasonido con tus abuelos. En fin, tanto ha sido.
Quiero comentarte que la discusión por tu nombre fue interesante. Opciones habían varias, pero quedó finalmente Luciana, la que busca la Luz. Wow, que poderoso. Yo considero que toda mi vida me he encontrado precisamente en ese proceso. El de buscar la Luz. La iluminación, la sabiduría, el amor. Y he encontrado en tí todas esas cosas.
Te espero con ansias, ya quiero tenerte cerca y compartirte mi vida.
Quiero comentarte que la discusión por tu nombre fue interesante. Opciones habían varias, pero quedó finalmente Luciana, la que busca la Luz. Wow, que poderoso. Yo considero que toda mi vida me he encontrado precisamente en ese proceso. El de buscar la Luz. La iluminación, la sabiduría, el amor. Y he encontrado en tí todas esas cosas.
Te espero con ansias, ya quiero tenerte cerca y compartirte mi vida.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Tu dentro yo fuera
Anoche viví una gran experiencia. Despues de un ajetreado día laboral y una atenuante ida al gimnasio fui a casa. Ana y yo cenamos unas deliciosas quesadillas y una ensalada y en la plática me contaba de como sentía los movimientos del bebé dentro de ella.
Que por las mañanas dormía y no sentía que se moviera dentro de su vientre, que si se acostaba en determinada posición, el bebé se movía inquieto y hasta que se cambiaba se tranquilizaba, que por las tardes daba mucha lata, en fín. El vínculo tan especial que las mujeres guardan con sus hijos.
Y me entró la curiosidad. ¿Qué siente Ana cuando el bebé la patea o se mueve? Le pregunté y me respondió que era una rara sensación, pero... Yo como podía percibirlo. Pues muy fácil, pues mi mano sobre su panza y me quedé a la espera de alguna manifestación de su mundo que en este momento es dentro de ella. Después de pasados unos momentos ¡Sentí una serie de golpes cerca de donde estaba mi mano! Impresionante, y fue en ese momento donde comprendí la emoción de saber que dentro de poco tiempo estará en mi mundo alguién amado y muy anhelado. Pero por este momento el vínculo que nos estrecha es el poder tocar la panza de Ana y saber que mi hijo esta ahí.
Me embarga una gran alegría!
Que por las mañanas dormía y no sentía que se moviera dentro de su vientre, que si se acostaba en determinada posición, el bebé se movía inquieto y hasta que se cambiaba se tranquilizaba, que por las tardes daba mucha lata, en fín. El vínculo tan especial que las mujeres guardan con sus hijos.
Y me entró la curiosidad. ¿Qué siente Ana cuando el bebé la patea o se mueve? Le pregunté y me respondió que era una rara sensación, pero... Yo como podía percibirlo. Pues muy fácil, pues mi mano sobre su panza y me quedé a la espera de alguna manifestación de su mundo que en este momento es dentro de ella. Después de pasados unos momentos ¡Sentí una serie de golpes cerca de donde estaba mi mano! Impresionante, y fue en ese momento donde comprendí la emoción de saber que dentro de poco tiempo estará en mi mundo alguién amado y muy anhelado. Pero por este momento el vínculo que nos estrecha es el poder tocar la panza de Ana y saber que mi hijo esta ahí.
Me embarga una gran alegría!
martes, 18 de octubre de 2011
Las primeras semanas
El saber que Ana estaba embarazada fue una mezcla de muchas emociones. Recuerdo los primeros síntomas y la confirmación con el doctor. Por un lado me sentía eufórico, pero por otro lado con los miedos, que pienso son normales. Primero la edad es un factor. No somos unos jovenzuelos y debíamos tener los mayores cuidados, así que nos pusimos en manos del doctor y decidimos confiar en el proceso.
Recuerdo el primer ultrasonido, se veían 3 posibles embarazos. Pero el doctor inmediatamente nos dijo que solo uno era factible. Vimos esa pequeña forma circular con un punto dentro, y yo me sentía sorprendido. Cómo en unos cuantos meses iba a crecer ese conjunto de células para convertirse en un bebé.
Y aquí empezó realmente la jornada. Yo nunca he sido problemático con mi salud, y sin embargo sentí nauseas y mareos! Eso si que no lo podía creer. Pero así fue, Ana me describía sus sensaciones los días anteriores y yo los minimizaba, pero en el momento de sentirlos yo mismo comprendí que en realidad estábamos esperando a un bebé. Y mi vida iba a cambiar...
Es gracioso que muchas de las cosas que el doctor le prohibe a Ana me perjudican también a mí! Por ejemplo, frecuentemente salimos a comer o cenar a algun restaurante y siempre pediamos una botella de vino. Ahora, si la botella se ordena me la debo beber yo y de plano beber por copa, donde se pierde el encanto al ser vinos mas comerciales.
También con el café ocurren cosas similares, ella no puede beberlo y por ende los desayunos de los sábados ya no incluyen café! El uso de mis lociones también se ve limitado por el nivel de asco que Ana sienta, las de tono floral no le gustan, por eso mi nueva Prada o mi Kenzo no las puedo usar. Para las otras tengo como límite tres apretadas del aspersor, porque satura su olfato. Que delicadeza la suya.
De estas semanas lo que más recuerdo es un ultrasonido para revisar los indicadores del bebé y que todo venga bien.
Fue impresionante observar el cuerpo completo. Ver su cerebro formándose, sus delicadas manos y el total de su cuerpo ya bien desarrollado. Me emocionó hasta el tuétano. Por lo que dicen los doctores todo va bien y no se nota nada fuera de rango. Únicamente Ana debe cuidarse porque corre riesgo de desarrollar preclamsia. Esperemos no ocura.
Recuerdo el primer ultrasonido, se veían 3 posibles embarazos. Pero el doctor inmediatamente nos dijo que solo uno era factible. Vimos esa pequeña forma circular con un punto dentro, y yo me sentía sorprendido. Cómo en unos cuantos meses iba a crecer ese conjunto de células para convertirse en un bebé.
Y aquí empezó realmente la jornada. Yo nunca he sido problemático con mi salud, y sin embargo sentí nauseas y mareos! Eso si que no lo podía creer. Pero así fue, Ana me describía sus sensaciones los días anteriores y yo los minimizaba, pero en el momento de sentirlos yo mismo comprendí que en realidad estábamos esperando a un bebé. Y mi vida iba a cambiar...
Es gracioso que muchas de las cosas que el doctor le prohibe a Ana me perjudican también a mí! Por ejemplo, frecuentemente salimos a comer o cenar a algun restaurante y siempre pediamos una botella de vino. Ahora, si la botella se ordena me la debo beber yo y de plano beber por copa, donde se pierde el encanto al ser vinos mas comerciales.
También con el café ocurren cosas similares, ella no puede beberlo y por ende los desayunos de los sábados ya no incluyen café! El uso de mis lociones también se ve limitado por el nivel de asco que Ana sienta, las de tono floral no le gustan, por eso mi nueva Prada o mi Kenzo no las puedo usar. Para las otras tengo como límite tres apretadas del aspersor, porque satura su olfato. Que delicadeza la suya.
De estas semanas lo que más recuerdo es un ultrasonido para revisar los indicadores del bebé y que todo venga bien.
Fue impresionante observar el cuerpo completo. Ver su cerebro formándose, sus delicadas manos y el total de su cuerpo ya bien desarrollado. Me emocionó hasta el tuétano. Por lo que dicen los doctores todo va bien y no se nota nada fuera de rango. Únicamente Ana debe cuidarse porque corre riesgo de desarrollar preclamsia. Esperemos no ocura.
El comienzo.
Durante mucho tiempo pensé que no estaba hecho para ser padre. No tenía la madera. Me considero irresponsable, egoísta, inmaduro e inconformo. Entonces, siendo así, ¿Cómo era posible que trajera al mundo a alguien y hacerme cargo de el? Si yo mismo pensaba que no le encontraba sentido a la vida.
Sin embargo, hace muchos años, una amiga de la Universidad me abríó los ojos y me dijo que ser padre involucraba presentarle al mundo a una persona, hacerlo vivir las maravillas que ofrece y que eso englobaba una gran alegria y felicidad.
A partir de ese momento acepté que, sería todo un privilegio ser padre. Pero para ese evento faltarían muchos años.
Y el tiempo pasó, terminé la carrera, comencé a trabajar, hice una maestría, luego otra. Y aún veía lejos el momento de ser padre. Aunque de un instante a otro esa situación cambió. Cada vez mas me llamaba la atención tener un hijo; siempre tenía el miedo de poder ser un buen modelo y eso me detenía. Hasta que decidimos embarazarnos y vivir la emoción del momento.
Mi conclusión fue, que a pesar de mis miedos, de mis creencias sobre la paternidad, debería darme la oportunidad de vivirlo en carne propia y aventarme al ruedo.
Así que aquí vamos.
Sin embargo, hace muchos años, una amiga de la Universidad me abríó los ojos y me dijo que ser padre involucraba presentarle al mundo a una persona, hacerlo vivir las maravillas que ofrece y que eso englobaba una gran alegria y felicidad.
A partir de ese momento acepté que, sería todo un privilegio ser padre. Pero para ese evento faltarían muchos años.
Y el tiempo pasó, terminé la carrera, comencé a trabajar, hice una maestría, luego otra. Y aún veía lejos el momento de ser padre. Aunque de un instante a otro esa situación cambió. Cada vez mas me llamaba la atención tener un hijo; siempre tenía el miedo de poder ser un buen modelo y eso me detenía. Hasta que decidimos embarazarnos y vivir la emoción del momento.
Mi conclusión fue, que a pesar de mis miedos, de mis creencias sobre la paternidad, debería darme la oportunidad de vivirlo en carne propia y aventarme al ruedo.
Así que aquí vamos.
Desconcierto
Son tantas las ocasiones en que he querido decir algo interesante como la primera entrada de este blog y despues de pensarlo detenidamente decido que pienso que hay gente mucho más competente que yo para poder escribir algo que realmente sea valioso para ser padre.
Lo pienso y lo pienso y lo único con lo que me encuentro es con confusión, incertidumbre, emoción, alegría, felicidad; en fin, una cantidad diversa y variada de sentimientos. Así que en este lugar pondre mi vivencia cotidiana de lo que está significando ser padre.
Lo pienso y lo pienso y lo único con lo que me encuentro es con confusión, incertidumbre, emoción, alegría, felicidad; en fin, una cantidad diversa y variada de sentimientos. Así que en este lugar pondre mi vivencia cotidiana de lo que está significando ser padre.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)