miércoles, 19 de octubre de 2011

Tu dentro yo fuera

Anoche viví una gran experiencia. Despues de un ajetreado día laboral y una atenuante ida al gimnasio fui a casa. Ana y yo cenamos unas deliciosas quesadillas y una ensalada y en la plática me contaba de como sentía los movimientos del bebé dentro de ella.

Que por las mañanas dormía y no sentía que se moviera dentro de su vientre, que si se acostaba en determinada posición, el bebé se movía inquieto y hasta que se cambiaba se tranquilizaba, que por las tardes daba mucha lata, en fín. El vínculo tan especial que las mujeres guardan con sus hijos.

Y me entró la curiosidad. ¿Qué siente Ana cuando el bebé la patea o se mueve? Le pregunté y me respondió que era una rara sensación, pero... Yo como podía percibirlo. Pues muy fácil, pues mi mano sobre su panza y me quedé a la espera de alguna manifestación de su mundo que en este momento es dentro de ella. Después de pasados unos momentos  ¡Sentí una serie de golpes cerca de donde estaba mi mano! Impresionante, y fue en ese momento donde comprendí la emoción de saber que dentro de poco tiempo estará en mi mundo alguién amado y muy anhelado. Pero por este momento el vínculo que nos estrecha es el poder tocar la panza de Ana y saber que mi hijo esta ahí.

Me embarga una gran alegría!

martes, 18 de octubre de 2011

Las primeras semanas

El saber que Ana estaba embarazada fue una mezcla de muchas emociones. Recuerdo los primeros síntomas y la confirmación con el doctor. Por un lado me sentía eufórico, pero por otro lado con los miedos, que pienso son normales. Primero la edad es un factor. No somos unos jovenzuelos y debíamos tener los mayores cuidados, así que nos pusimos en manos del doctor y decidimos confiar en el proceso.

Recuerdo el primer ultrasonido, se veían 3 posibles embarazos. Pero el doctor inmediatamente nos dijo que solo uno era factible. Vimos esa pequeña forma circular con un punto dentro, y yo me sentía sorprendido. Cómo en unos cuantos meses iba a crecer ese conjunto de células para convertirse en un bebé.

Y aquí empezó realmente la jornada. Yo nunca he sido problemático con mi salud, y sin embargo sentí nauseas y mareos! Eso si que no lo podía creer. Pero así fue, Ana me describía sus sensaciones los días anteriores y yo los minimizaba, pero en el momento de sentirlos yo mismo comprendí que en realidad estábamos esperando a un bebé. Y mi vida iba a cambiar...

Es gracioso que muchas de las cosas que el doctor le prohibe a Ana me perjudican también a mí! Por ejemplo, frecuentemente salimos a comer o cenar a algun restaurante y siempre pediamos una botella de vino. Ahora, si la botella se ordena me la debo beber yo y de plano beber por copa, donde se pierde el encanto al ser vinos mas comerciales.

También con el café ocurren cosas similares, ella no puede beberlo y por ende los desayunos de los sábados ya no incluyen café! El uso de mis lociones también se ve limitado por el nivel de asco que Ana sienta, las de tono floral no le gustan, por eso mi nueva Prada o mi Kenzo no las puedo usar. Para las otras tengo como límite tres apretadas del aspersor, porque satura su olfato. Que delicadeza la suya.

De estas semanas lo que más recuerdo es un ultrasonido para revisar los indicadores del bebé y que todo venga bien.

Fue impresionante observar el cuerpo completo. Ver su cerebro formándose, sus delicadas manos y el total de su cuerpo ya bien desarrollado. Me emocionó hasta el tuétano. Por lo que dicen los doctores todo va bien y no se nota nada fuera de rango. Únicamente Ana debe cuidarse porque corre riesgo de desarrollar preclamsia. Esperemos no ocura.

El comienzo.

Durante mucho tiempo pensé que no estaba hecho para ser padre. No tenía la madera. Me considero irresponsable, egoísta, inmaduro e inconformo. Entonces, siendo así, ¿Cómo era posible que trajera al mundo a alguien y hacerme cargo de el? Si yo mismo pensaba que no le encontraba sentido a la vida.

Sin embargo, hace muchos años, una amiga de la Universidad me abríó los ojos y me dijo que ser padre involucraba presentarle al mundo a una persona, hacerlo vivir las maravillas que ofrece y que eso englobaba una gran alegria y felicidad.

A partir de ese momento acepté que, sería todo un privilegio ser padre. Pero para ese evento faltarían muchos años.

Y el tiempo pasó, terminé la carrera, comencé a trabajar, hice una maestría, luego otra. Y aún veía lejos el momento de ser padre. Aunque de un instante a otro esa situación cambió. Cada vez mas me llamaba la atención tener un hijo; siempre tenía el miedo de poder ser un buen modelo y eso me detenía. Hasta que decidimos embarazarnos y vivir la emoción del momento.

Mi conclusión fue, que a pesar de mis miedos, de mis creencias sobre la paternidad, debería darme la oportunidad de vivirlo en carne propia y aventarme al ruedo.

Así que aquí vamos.

Desconcierto

Son tantas las ocasiones en que he querido decir algo interesante como la primera entrada de este blog y despues de pensarlo detenidamente decido que pienso que hay gente mucho más competente que yo para poder escribir algo que realmente sea valioso para ser padre.

Lo pienso y lo pienso y lo único con lo que me encuentro es con confusión, incertidumbre, emoción, alegría, felicidad; en fin, una cantidad diversa y variada de sentimientos. Así que en este lugar pondre mi vivencia cotidiana de lo que está significando ser padre.